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JAYMA: LAS DOS ETAPAS DE UN PERIÓDICO INDÍGENA

Félix Layme Pairumani*

 

Introducción

En una realidad lingüística y cultural heterogénea como la de Bolivia, donde muchas  lenguas se codean a diario, el futuro de las lenguas y culturas debe ser tomado en cuenta, para encarar este hecho con sentido de justicia.

 

Ya no son tiempos de seguir empujando al país sobre irrealidades como sucedió durante el pasado inmediato cuando se trató de tapar el sol con el meñique, cuando la realidad ya es otra. Quiérase o no, en Bolivia existen tres grandes lenguas autóctonas, y muchas lenguas más, que a estas alturas, no es posible eliminar, como se pensó hacer en anteriores años.

 

Las concepciones, cosmovisión y tipologías lingüísticas de las lenguas indígenas se niegan a confluir con el castellano y muchas veces parecen oponerse. El pueblo aymará tiene una concepción holísta del mundo y por ello es comunitario, todo esto lo aprendió de la Pacha Mama y es respetuoso con ella, pues la concepción socio-económica que se basa en la reciprocidad la aprendió también de ella. Por ello, dichas culturas, tienen una visión andrógena en cuanto a la concepción de género y nuestra misión es comprender y saber encarar, esta realidad, de una manera inteligente.

 

He hecho una pausa en las labores, una especie de análisis del camino recorrido, para ver lo que se ha hecho para plantear nuevas estrategias para desarrollar un nuevo enfoque de la comunicación social escrita en las lenguas originarias e indígenas. Para ello, decidí recordar y justificar los 16 años del recorrido de JAYMA, su nacimiento, su recorrido y sus dificultades. También tomé en cuenta la segunda etapa, el retorno de JAYMA en el plano nacional y el desarrollo de la producción informativa en lenguas indígenas en Bolivia, sus inicios, su marcha triunfal, sus problemas y perspectivas.

 

Al estar escribiendo estas líneas, algo me dice que éste no es un trabajo individual y que más bien está relacionado con la comunidad de hablantes de dichas lenguas. Por ello, después de haber iniciado este texto en primera persona, hablaré en primera persona del plural. En vez de decir "he" diré "hemos". Esto me parece más justo, aunque el trabajo se hizo en forma personal, siempre hubieron miembros de la comunidad que aportaron en cierta medida.

 

Toda obra es global, nada es posible en forma solitaria. Entonces por más individual que sea el trabajo, en realidad es producto de un ambiente rico en hechos y consejos o sugerencias de los demás. Así que en ese contexto, un indígena deberá escribir en plural antes que en singular.

 

Jayma

La situación lingüística y cultural del idioma aymará, en el pasado, fue de franco desprestigio y aún lo es. El español tiene un enorme prestigio que las lenguas indígenas no tienen por el pasado colonial. Para ser más explícito podemos enumerar algunas causas de este desprestigio:

• El castellano tiene libros, escuelas, colegios y universidades y el aymará es como cenicienta pues no se aparta de la cocina y del trabajo agrícola o ganadero.

• Para las lenguas y culturas andinas no hay proyectos para su recuperación sino sólo en otras áreas, olvidando que la cultura es el motor de todo desarrollo.

• Las lenguas aymará y quechua se han considerado incompletas y sin embargo, estas dos lenguas son capaces de reflejar extraordinariamente la simultaneidad del espacio y tiempo.

 

En castellano hay dos palabras para reflejar esta realidad. En lengua aymará fue, desde hace más de 5000 años, una sola palabra «pacha», la que describe esta realidad. Y deteniéndonos un poco, podemos decir que si Albert Einstein hubiese venido a visitar a los andinos, no hubiera sufrido tanto para descubrir la Ley de la Relatividad y si hubiese tenido sombrero se habría inclinado para saludar y manifestar su respeto a los aymarás y quechuas.

 

En este contexto colonial, el castellano se impuso por la situación ventajosa que tuvo, obligando a los demás a castellanizarse bajo el argumento de la "civilización". Hoy en día, el pretexto es que el mundo es global y que una de las lenguas globales es el español, olvidando que globalización no quiere decir homogenización. Si lo fuera, el paradigma de la diversidad, de la Revolución Informática, no tendría sentido en una situación homogénea.

 

Nosotros los investigadores y sobre todo los indígenas, hablantes de una de estas lenguas, al ver esta situación injusta tuvimos que hacer algo. No hemos venido al mundo a ocupar un sitio en forma perezosa, sino a cumplir una misión y ésta es buscar para las futuras generaciones una vida mejor con libertad, seguridad y justicia entre los seres humanos. También es para trabajar por nuestro pueblo, cultura y lengua, (manera de pensar y hacer las cosas), sin lo cual no creemos que se justifique haber venido al mundo. Esa la razón de nuestra lucha por la equidad lingüística y cultural en Bolivia.

 

Aún en una realidad adversa hemos tomado el sistema latino de escritura para el aymará. Bueno, los iniciadores fueron los religiosos coloniales del siglo XVI, pero esto sucedió sólo para la evangelización, no se escribió para desarrollar las lenguas indígenas y menos para desarrollar dichas culturas. En 1983 unificamos un sistema de escritura para cada lengua, durante casi una década hemos ensayado la escritura de la transcripción es decir "así como hablamos".

 

Desde 1990 empezamos a salir de la mera transcripción a una escritura sistemática y normativizada . Como en todas partes, entre andinos nos peleamos por la forma de encarar la escritura, y esto es parte de la dialéctica y dinámica andina. Es, además, el mejor recurso para la creatividad y el t'inqhu andino.

 

Durante otros diez años hemos experimentado la escritura sistemática de dicha lengua. Hoy estamos en plena producción de literatura aymará, quechua y guaraní, con la coyuntura de la Educación Intercultural Bilingüe de la Reforma Educativa. Esto ya es algo, peor sería que no hubiera ni siquiera eso y por eso estoy con ella. La vida y sobre todo la sabiduría ancestral nos han enseñado que para vencer y armonizar hay que practicar aquella lógica de aliados y contrarios.

 

Y ustedes me preguntarán: ¿cómo nació JAYMA? Muchos años trabajamos en forma dispersa y silenciosa, era y es aún urgente valorar las lenguas indígenas y de allí surgió la necesidad de elaborar materiales en lenguas andinas. Nuestro objetivo a largo alcance fue, y sigue siendo, el de valorar, recuperar y promover las lenguas y culturas aymará y quechua.

 

A finales de 1981, fui a La Paz a visitar al director del matutino "Presencia", llevando un proyecto pequeño de edición de artículos de divulgación científica escritas en aymará. Esperé varias horas y al fin apareció y abordé al director de entonces, cuyo nombre no quiero mencionar. Lo encontré en el pasillo y así sólo parados, como notó que yo provenía del campo, no me dio la menor importancia, miró el proyecto y me devolvió diciendo que "habría que pensarlo".

 

No tenía nada más que hablar y me retiré. Poco después fundé JAYMA e iniciamos la edición en mimeógrafo en una comunidad rural del antiguo cantón Jesús de Machaca, de la provincia Ingavi, el 9 de enero de 1982.

 

Le pusimos el nombre de Jayma, que significa «trabajo comunitario», haciendo honor a una institución aymará en vías de desaparición, aunque en Jesús de Machaca aún está en vigencia. El boletín fue escrito íntegramente en aymará sobre temas lingüísticos, educativos y culturales. Después de editar dos números en mimeógrafo, publicamos tres números en tamaño medio tabloide de cuatro páginas, luego en 1985 lo convertimos en tabloide de ocho páginas.

 

Desde este número se puede hablar de crecimiento y de impacto, ya que mucha gente empezó a conocer y a comprar Jayma. Por varios motivos, Jayma se distribuía más en la ciudad que en el campo especialmente en cursos, capacitaciones, talleres y seminarios.

Por entonces varias voces se levantaron a nuestro favor. El primero en pronunciarse fue el Dr. Ramiro Condarco Morales quién dijo, en uno de sus artículos:

 

"Es muy evidente que la prensa oral expuesta en lenguas nativas ha precedido a JAYMA en la preparación de esa nueva aurora intelectual en el país, pero tampoco hay que olvidar que la prensa escrita es y será siempre la reina de todas las formas de comunicación e intercambio espiritual colectivos" («Presencia^Literaria, 20.10.85).

 

Luego un amigo de siempre el Dr. Dominico Temple, al ver el Jayma nos envió una carta por demás aleccionadora y fortificante. Entre otros cosas dijo:

 

"Es muy grato para mí, haber tenido la oportunidad de leer el primer periódico en lengua aymará. Su iniciativa me parece situarse en la frontera entre el Mundo Occidental y el Aymará, en el frente de una lucha entre una civilización decadente y otra: la del Tercer Mundo que es la Esperanza de la Humanidad, como lo simboliza el hermoso montaje fotográfico de su primera página en el último número al centro del cual el periodista da la palabra a una mujer aymará." (Carta: 27.1 2.85)

 

Luego tuvimos el placer de leer a Basilio Mamani Quispe, un aymará genuino, que expresó lo siguiente:

 

"Creemos que el periódico Jayma está posibilitando un criterio de integración sociocultural más racional y coherente, que merece el apoyo decidido de las instituciones estatales y privadas, de modo que los grandes esfuerzos realizados por sus promotores y difusores no sufran el desaliento moral, a causa de los desatinos etnocentristas de sus oponentes" (PRESENCIA, La Paz, 21.12.86).

 

Pese a este conjunto de opiniones halagadores provenientes de distintas clases, tuvimos grandes problemas económicos, de recursos humanos y administrativos pero sobre todo incomprensión y cierta indiferencia.

 

Segunda Etapa de Jayma

Y ahora creo estar seguro de que me estarán preguntando: ¿cómo creció el nuevo JAYMA? Toda historia es larga y a veces fatigosa; pero por ese mismo hecho de ser historia es siempre interesante. Aquella escena de finales de 1981, en la que nos se me dio la menor importancia durante mi visita a "Presencia", no se repitió. Esta vez fue al revés. De entonces a esta parte han pasado más o menos 20 años y el tiempo no había sabido pasar en vano.

 

En abril del año 2000 fui a visitar al Gerente General de «Presencia» para tratar asuntos relacionados con el Diccionario Aymará, que este matutino publicó exitosamente en 1992, para ver si podían volver a publicarlo. José Luis Laguna, entonces Gerente General de Presencia, me recibió en su oficina, me ofreció asiento y me habló francamente como si fuésemos dos indios de comunidades distintas. El trato fue muy bueno, siempre he creído que la interculturalidad no era una utopía, obviamente no todos son como él, hay que trabajar bastante para una nueva convivencia. En aquella ocasión además del motivo de mi visita hablamos sobre cómo crear una sección con el objetivo de hacer resúmenes de noticias de «Presencia» en las lenguas aymará, quechua y guaraní.

 

Luego arrancamos con el aymará y quechua desde el 23 de julio del año 2000, en forma diaria hasta el cierre de Presencia el 2001. Muchos profesionales indígenas, los llamados a llevar adelante la bandera de la lengua aymará que se creían protagonistas, supieron de esta publicación recién después de tres meses. Para consuelo nuestro, algunos intelectuales como ellos Iván Arias, que no sabe la lengua, publicó un artículo con el título de "Superar la Ignorancia" (Presencia, 04.08.2000), que nos reconfortó y animó para continuar en la titánica labor de desarrollar dichas lenguas en la prensa nacional.

 

Pese a la reiterada insistencia del Lic. Laguna, lamentablemente, no pudimos publicar en guaraní por diversas causas. Una por falta de personal capacitado en redacción en dicha lengua, y la segunda debido a la falta de recursos económicos. Sin embargo, no solo el guaraní debe incluirse, sino también otras, como: Chuiquitano, Ayoreo y quizás otras más. Sin duda, para ello se requerirá una red de alianzas con los que escriben dichas lenguas. Pero sobre todo será necesario que esta iniciativa surja de los propios interesados, puesto que nosotros los andinos, no somos necesariamente los indicados para realizarlo.

 

Nosotros no vamos a hacer con ellos lo que tanto criticamos: el paternalismo. Ahora después de casi un año de difundir el noticiero aymará y quechua del matutino "Presencia", puedo decir que después de navegar algo así como con ojos vendados, dicho noticiero es un éxito, hay muchos coleccionistas de nuestras páginas. Mucha gente lee, y sigue los pasos que damos, reflexiona y nos comunica sus inquietudes. De una actividad inicial de motivación hemos pasado a la lectura inicial, y muy pronto tendremos la lectura habitual, lo cual es nuestro sueño. El resto viene paulatinamente con el transcurso del pacha.Esto lo sabemos bien como antiguos luchadores por la equidad lingüística y cultural.

 

Ya tuvimos una muestra fehaciente de lectura en las provincias. Unos indígenas hablantes de dicha lengua de un municipio de una lejana provincia (Inquisivi), del departamento de La Paz, habían declarado a nuestro corresponsal que los campesinos de una población no conocían a sus autoridades municipales y publicamos la nota en aymará. Después de una semana llegaron a la redacción del matutino "Presencia", preocupados y metidos en un lío de mil demonios. Tanto los campesinos acusados como los acusadores habían leído nuestra sección aymará-quechua y habían encontrado aquella nota y los muy tiwulas(zorros), para tener sometido a sus comunidades, prácticamente los habían capturado y los habían traído a la redacción de "Presencia" para que lo desmientan.

 

Estos campesinos hablando en su idioma decían que no querían quedar mal con sus autoridades y se retractaban de lo que habían dicho. Sin embargo, nuestros poderosos y clandestinos adversarios, nos dicen que no leen la sección aymará y quechua del matutino "Presencia". Si convocáramos a un concurso de presentación de colecciones completas de aquella sección se presentarían más de una decena, quizás más, esta es nuestra mayor complacencia. Es que esta sección está dirigida a los hablantes de dichos idiomas que al mismo tiempo saben leer, y también a los que no saben estas lenguas, para que sepan que existe el otro, para practicar la alteridad.

 

Ya dijimos que estamos seguros que el pueblo quiere a sus lenguas maternas, el aymará y quechua escritos. Una que otra comunidad del área rural aparentemente rechaza su lengua. Es que tenemos que entender la situación colonial. Producto de esa situación existe la alienación cultural y, por supuesto, en algunas comunidades aymarás hay gente en completa duda cultural. A tanta colonización y civilización ya no saben si ser aymarás o no. Pero esto no quiere decir que todo el pueblo ya no quiere mantener su lengua materna. De estos accidentes sociolingüísticos coloniales, hay gente que hace leña para atizar y generalizar el supuesto rechazo a las lenguas indígenas. Estas actitudes desesperadas han existido desde hace muchos años, pero hoy es un absurdo pensar en la desaparición de las lenguas porque eso es ir contra corriente, es decir contra los paradigmas de la nueva civilización que son vivir en la diversidad, alteridad, horizontalidad, interculturalidad, etc.

 

Con la sección aymará-quechua ya estamos en una nueva fase, la de ofrecer al lector temas reflexivos lingüístico culturales. Esto quiere decir que tenemos amplia libertad de decisión en la selección de los contenidos de la sección mencionada. Ahora nuestra meta es llegar a tener cuatro páginas sin propagandas pagadas, dignas de colección, con un contenido cultural e informativo. De ahora en adelante el reto es cómo mantenerse, proyectarse y crecer.

 

Ahora, sólo me queda invitar a mis compatriotas para que se sumen a esta cruzada por nuestras lenguas y culturas, para que nos escriban noticias en nuestras lenguas, que están injustamente menospreciadas, para divulgar su importancia. Sólo un pueblo con su propia identidad es genuino y capaz de ser creativo para expresarse mejor en su lengua materna. Esto no quiere decir olvidar las otras lenguas, al contrario, creemos que cuantas más lenguas sabe una persona tiene más posibilidades de comunicación e interacción cultural. De los varios problemas que tenemos, uno es el mayor; el analfabetismo.

 

* Félix Layme, Director del Periódico JAYMA

 

Arias, Iván. Superar la ignorancia. Periódico Presencia. La Paz 04/08/2000.

Condarco Morales, Ramiro. Jayma, primer vocero boliviano escrito en lenguas nativas. Periódico

Presencia, La Paz. 20/10/85.

Hurtado Cloros, Angélica María y Carlos Alberto López Ballivián. El nuevo formato del periódico

Presencia, con la inclusión de la sección en dos de los idiomas nativos: el quechua y el aymará.

Universidad Católica Boliviano. La Paz. 2000.

Mamani Quispe, Basilio. El periódico aymará «Jayma». Periódico Presencia. Lo Paz.21/1 2/86,

Memoria 3, tercer encuentro - taller sobre educación bilingüe. International Development Research

Centre - Centro Andino de Acción Popular. Cayambe, Ecuador. Junio 1991.

RED, CIMCA. Jayma, vocero del pueblo aymará: una alternativa de comunicación. Red N® 7.

Septiembre de 1987.

Tonconi, Pablo; Viera, Morco A.; Rivera F., José H.. Jayma: nueva era en la comunicación nativa.

Universidad Católica Boliviana, Carrera de Ciencias de la Comunicación. Periódico CALLE 2, Ns 1,

1988.

UNICEF. Un periódico bilingüe: Jayma. Periódico Presencia. La Paz. 09/10/86.

 

  

 

 

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JISA  
   
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